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El futuro simplificado en un retrete

Es probable que, muchos de vosotros os acordéis de esa mítica escena de Los Simpson en la que la familia viaja a Japón y Homer descubre los fascinantes retretes japoneses. Inodoros ultramodernos que le saludan al entrar con chorros de agua de colores, música y luces. La escena representaba uno de los utensilios más modernos de la vida cotidiana de los japoneses.

Y es que, cualquier extranjero que se encuentre con estos váteres se quedaría igual de sorprendido que Homer. Porque en este caso, no es ficción si no realidad: Sí, existen. Y sí, son el invento del siglo.

A simple vista no llaman demasiado la atención. Su diseño y acabados son los de un inodoro normal, menos porque estos llevan unos cuantos botones que ahora descubriremos para qué sirven. Estos urinarios poseen tantas comodidades que algunos de ellos pueden llegar a costar más de 3.000 euros.

Una de las cosas que más apetece probar a todos aquellos que tienen la suerte de sentarse en un ‘trono’ japonés es la calefacción. Con el frío que hace en invierno, el mínimo contacto con la taza del váter es escalofriante. Pero los japoneses ya lo han solucionado: el culete bien calentito.

¿Sois de esas personas que nunca suelen utilizar el bidet? Después de habernos helado las posaderas en el váter… sólo faltaba que encima tuviéramos que aguantar un chorro de agua fría, – a no ser que quieras esperar a que salga caliente-. Los japoneses se han adelantado y han incorporado los chorros del bidet a su retrete, con regulación de presión y temperatura. ¡Que gustito!

Pero, sin duda, una de las cosas que más nos ha sorprendido es el botón de ‘secado’. Sí, como lo oís. El inodoro del que seguramente ya estáis enamorados puede secar tus partes íntimas con una agradable brisa.

Los olores son otro de los motivos que atormentan a todos los usuarios que entran al baño a hacer sus necesidades, sobre todo si estás en una casa ajena. Por eso los japoneses han querido ahorrar el pudor a sus ciudadanos instalando un sistema de eliminación de olores de lo más moderno: un ventilador y un conversor catalítico, además de un nebulizador que se activa mediante sensores cuando el pompis del usuario se acerca al váter. No conformándose con eso, también han instalado un control remoto para que eche ambientador.

Además, una vez finalizada la faena, el inodoro realiza una limpieza automática para que todo quede como los chorros del oro. Y como cualquier electrodoméstico moderno, estos aparatitos incluyen unos cuantos accesorios como luz LED nocturna, función de lavado masculino y femenino, opciones para los más pequeños e incluso una función de ahorro de energía. Aunque, sin duda, lo que más gusta a aquellos que lo prueban es ‘el chorrito’, que podemos manejar nosotros mismos.