Este es el inodoro más caro del mundo

Ya no saben qué inventar. Cada día aparecen noticias de enorme curiosidad que no dejan de sorprender a los ciudadanos. Este es el caso del inodoro más costoso del mercado que ha sacado una empresa. Su precio asciende a casi 12.000 euros y cuenta con una serie de características que lo convierten en un artículo único.

Entre sus muchas alternativas se encuentra la posibilidad de que el usuario active a través de un botón la limpieza tanto delantera como trasera de sus partes íntimas gracias a im brazo robótico que lo realiza finamente.

Además, cuenta con una variedad de chorros de agua a distintas velocidades y ángulo y termina con aire caliente. Cuando decides probarlo, existe un sensor que detecta que deseas utilizarlo y el asiento está caliente. Una vez realizadas las necesidades, el retrete cierra la tapa, tira de la cadena y se limpia. La cadena electroliza el agua, por lo que genera sales disueltas para producir una solución un poco ácida que actúa contra las bacterias.

Por otro lado, tienes la posibilidad de poder ajustar la dirección del agua, la temperatura y la intensidad de la misma, además de una función de secado para disparar agua caliente. Es importante destacar que cuenta con luces ultravioleta que se encienden cuando la tapa permanece cerrada.

La creadora del inodoro es una empresa japonesa que ahora intenta abrirse al mercado europeo, en el que ya existen gran cantidad de competidores. Esta idea ahora mismo parece descabellada, pero se tratan de unos retretes que cuentan con una enorme tecnología que pueden mejorar el cuidado sanitario en todo el mundo.

Los usuarios de este tipo de retrete no deben centrarse únicamente en el lujo que rodea al retrete y las increíbles características con las que cuenta, sino que tienen que pensar en tomar una serie de precauciones a la hora de utilizarlo. Gran cantidad de personas decide tirar desechos al inodoro y ello genera una enorme cantidad de problemas.

De esta forma, se ha creado un inodoro higiénico, curioso y cómodo. Si bien es cierto que el precio resulta algo desorbitado, es innegable que a más de una persona le picará la curiosidad por querer probarlo. Un lujo que no está al alcance de todos.